La historia del derecho mexicano es una disciplina que, por lo general, ha contado con pocos cultivadores. Si bien existen varias visiones de conjunto y obras monográficas de alto nivel académico, son muchos los temas que todavía esperan al historiador del derecho que se ocupe de ellos.

Este hecho general ha llamado la atención de diversos estudiosos en épocas pasadas y recientes, y afortunadamente, son cada vez más las opiniones, no sólo de juristas, que conceden importancia a la historia del derecho.

A lo largo del siglo XIX no se incluía en los planes de estudio de las diversas escuelas de Jurisprudencia mexicanas la materia de historia del derecho como obligatoria. El derecho mexicano comenzaba a perfilarse. En la segunda mitad del siglo se estudiaban, sobre todo, los textos vigentes. Al comenzar el siglo XX, las posibles causas del poco interés de que era objeto esta disciplina, quizá deban buscarse en las diferencias ideológicas que habían generado entre los estudiosos del derecho no sólo las luchas entre liberales y conservadores del siglo anterior, sino las que se suscitaron a raíz de la Revolución mexicana. Así, no debe llamar la atención el hecho de que en los textos que se escriben en la época llamada de “la reconstrucción nacional”, se perciba claramente un espíritu partidista de tipo conservador. Sólo en épocas muy recientes se ha tratado de proporcionar una visión de conjunto más objetiva.

A pesar de la poca atención que esta disciplina ha recibido, es evidente que su estudio resulta de sumo interés no sólo para el jurista, sino para el estudioso de las ciencias sociales en general, y esto por varias razones: el derecho constituye un- sector muy importante de la vida social, y no meramente en cuanto marco formal, sino, visto en su aplicación, en los grupos sociales que se dedican a su cul­tivo, en el papel que estos grupos juegan dentro de la clase dominante, etcétera.

Por otra parte, al jurista, al estudiante de derecho, al juez, al legislador, el conocimiento de la historia del derecho le proporciona una visión de lo que ha sido su ordenamiento jurídico, la forma en que juristas de épocas pretéritas han resuelto problemas que pueden ser semejantes a los que se le plantean, los facto­res que condicionaron la creación de las normas, las causas que llevaron a los tri­bunales a pronunciarse en un sentido determinado, la relatividad del derecho; en una palabra, les proporciona un conocimiento más profundo del derecho que están estudiando, aplicando o creando.

Aunque los distintos derechos nacionales puedan agruparse en familias para su mejor ubicación dentro del mundo jurídico, es evidente que cada uno se ha ido configurando en relación directa a la realidad social que está destinado a regular. La historia del derecho permite comprender las diferencias que se originan entre ellos por esta razón.

El derecho mexicano presenta características que lo distinguen de otros órde­nes jurídicos que tienen antecedentes semejantes y procesos más o menos parale­los de evolución. Como ejemplo podrían citarse algunas de sus peculiaridades: la centralización en materia agraria; la existencia de un régimen federal que, de hecho, opera como centralista; la hipertrofia del “juicio de amparo”; la convic­ción de que incorporando normas a la Constitución el derecho será cumplido, y otras varias más que podrían agregarse a esta lista. Pero lo que interesa es señalar que las particularidades de nuestro sistema jurídico, como las de cualquiera otro, encuentran su razón de ser en la historia.

El derecho no es sino el marco formal de una sociedad en la que, de acuerdo con los intereses del grupo dominante, las presiones de los más numerosos y menos favorecidos, las influencias extranjeras, etcétera, se establecen normas des­tinadas a prohibir o permitir determinadas conductas, crear instituciones, etcéte­ra. Así pues, el derecho debe ser analizado dentro de la sociedad que lo creó, para comprender las razones de que se configure de una manera y no de otra. La utilidad práctica de esta forma de intentar aprehender el fenómeno jurídico varía en función de los requerimientos sociales de un momento dado, lo cual no es obstáculo para realizar el estudio de la historia del derecho vinculándola a las condiciones ideológicas, sociales, políticas y económicas que prevalecieron en la sociedad en que tuvo vigencia un ordenamiento jurídico.

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Fuente: Biblioteca Jurídica Virtual UNAM

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