Esta publicación busca sensibilizar sobre la relevancia de las ciudades en el bienestar global, siendo como son, el hábitat natural de la mayor parte de los habitantes de nuestro planeta. La complejidad de los retos que las ciudades enfrentan en el siglo XXI, la relevancia de la planificación urbana y la dificultad de su gestión —siendo entornos vivos y cuyas demandas y necesidades son crecientes— quedan expuestos en estas páginas.

Junto con los retos urbanos tradicionales, son especialmente importantes aquellos retos “nuevos” que hoy determinan no solo la calidad de vida actual, sino la viabilidad futura de las ciudades: el cambio climático, la calidad del entorno urbano —aire, ruido, congestión—, el consumo responsable y eficiente de recursos, y el uso inteligente y flexible del espacio, entre otros.

Pero no solo de retos se caracteriza el siglo XXI. La vertiginosa transformación digital con la que hemos inaugurado este siglo ha traído consigo avances hace poco impensables en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), concepto amplio que engloba, en el marco de este trabajo, las herramientas y soluciones sustentadas en innovación, la Internet de las Cosas, el Big Data, las plataformas digitales y, en definitiva, en datos e información.

La ciudad del siglo XXI tiene a su disposición —de sus gestores e instituciones, ciudadanos y actores económicos— soluciones basadas en conocimiento y capacidad analítica para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Resumen ejecutivo

Las ciudades del mundo en el siglo XXI se están conformando como un lugar de concentración de capital creativo e innovador, que busca la prevalencia del bienestar de los ciudadanos y el aprovechamiento del espacio público para las personas que en ella habitan, transitan o la visitan. Pero las ciudades del mundo enfrentan desafíos comunes, motivados por el aumento de la población urbana, la polarización del crecimiento económico generador de desigualdad, aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y una disminución de los presupuestos públicos. A todo ello, ha de añadirse un elemento que puede ejercer de limitación adicional, y es el hecho de que las ciudades ya existen, presentan una amplia gama de modelos urbanos, de gobierno, de tamaños —desde megaciudades a pequeñas ciudades y centros urbanos— y solo en un reducidísimo número de casos podremos encontrarnos con desarrollos urbanos greenfield.

Las ciudades del futuro: inteligentes, digitales y sostenibles busca, desde un tono divulgativo, facilitar la comprensión del momento singular en el que hoy se encuentran nuestras ciudades, inmersas en un proceso de transformación digital no muy distinto al que afecta a otros ámbitos de nuestras vidas y sociedades que les conduce a una condición de Smart City. Propone el estudio de los retos más relevantes en la planificación y gestión urbana, y de cómo las TIC son un facilitador para mejorar la organización y la vida en las ciudades. En particular, los siguientes son los objetivos del trabajo:

  • Introducir una visión holística de los retos de las ciudades, y de cómo la tecnología puede contribuir a superar aproximaciones fragmentadas que limitan la definición de estrategias globales de ciudad.
  • Contribuir a la definición de un modelo global de ciudad, aportando conocimiento basado en las mejores prácticas sobre alternativas tecnológicas, estimación de impactos y esquemas de financiación y gestión.
  • Analizar nuevas formas de actividad económica urbana aparecidas gracias a las nuevas tecnologías, como aquellas relacionadas con la economía colaborativa.
  • Dar a conocer iniciativas públicas, privadas o público-privadas que hacen un uso exitoso de la tecnología para mejorar la planificación y gestión urbana.

El foco de este trabajo se ha establecido en lo que podríamos denominar «la transformación digital de las ciudades», en la medida en que el gran reto se produce fundamentalmente en la adaptación e integración de infraestructuras y procesos «tradicionales» ya existentes en las ciudades y en pleno funcionamiento a unos «inteligentes» y «conectados», sustentados en las nuevas capacidades de detección, comunicación, almacenamiento, análisis y visualización de ingentes cantidades de datos que permiten las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

En materia de innovación y tecnología aplicadas, el transcurso de los años visibiliza que la transformación digital de las ciudades es una carrera de fondo y que la tasa de éxito y escalabilidad de las soluciones es relativamente reducida aún hoy, desvelando la constatación de que el tránsito de experiencias piloto a soluciones a escala y replicables es considerablemente difícil. Buena parte de dicha dificultad radica en los retos de carácter no necesariamente tecnológico que enfrenta la transformación digital en la que hoy nos encontramos inmersos.

Caracterización y áreas clave

No existe una definición oficial de ciudad inteligente /smart City o de los elementos mínimos que han de estar presentes en una ciudad para que sea considerada como tal, si bien el concepto surgió originalmente vinculado al uso de las TIC como herramientas de gestión eficiente.

Hoy el concepto es más amplio y ambicioso, tal como queda descrito en el capítulo 2, asociando el atributo Smart no solo a su dimensión digital sino a los atributos deseables de sostenibilidad, eficiencia, participación, innovación, gobernanza e inclusión social. Ello, contemplando ámbitos tan fundamentales y diversos en el área urbana —lo que denominamos “áreas clave”, analizadas en el capítulo 3— como la movilidad y el transporte, la eficiencia energética, la planificación urbanística, la gestión de residuos y la contaminación ambiental (aire, agua, suelo y/o acústica), la generación de valor económico y el bienestar social de los ciudadanos, entre otros.

Los agentes transformadores de la ciudad en Smart City son las Administraciones públicas locales, los agentes integrantes del sector privado (empresas, emprendedores) y del tercer sector (asociaciones, fundaciones, cooperativas, etc.) y el ciudadano, en su doble condición de (i) protagonista y destinatario esencial de todas las actuaciones desarrolladas en su hábitat natural (la ciudad), así como de (ii) ciudadano digital y Smart, pilar fundamental para la transformación digital de la ciudad. Todos ellos ejercen un rol esencial en el proceso de transformación, como queda detallado en la sección correspondiente, y su ejercicio habrá de considerar los aspectos señalados como recomendaciones actuables para garantizar mayores cotas de éxito, recomendaciones recogidas en el capítulo 5.

Por su parte, las TIC conforman el conjunto de herramientas que hacen posible la existencia de las Smart Cities de acuerdo con las directrices establecidas por los administradores de la ciudad y con la colaboración imprescindible del sector privado y los ciudadanos. Son las TIC un elemento fundamental para la planificación y gestión económica de las ciudades, y a la descripción de su participación y funcionamiento la investigación dedica la sección “Mapa de herramientas TIC para la planificación y gestión de la ciudad del siglo xxi”, destacando el valor de los datos generados por los ciudadanos a través de sus dispositivos TIC tanto personales como profesionales, así como por las múltiples redes de sensores desplegados en la ciudad por las Administraciones públicas —en espacios comunes (calles, equipamientos, infraestructuras, mobiliario urbano)— o por las empresas y ciudadanos —en espacios particulares (hogares) o privados (centros de trabajo, de ocio, etc.).

Fuente: Fundación Telefónica

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