Sesión de prácticas de laboratorio de Ciencias de la Naturaleza, con 25 alumnos. Los grupos se organizan por mesas con un coordinador que se encarga del material, ordenar y limpiar la mesa de trabajo al finalizar la práctica. A la sesión asisten varios profesores noveles en prácticas.

Un profesor titular y una profesora de apoyo les indican que van a observar una muestra de mucosa bucal. No hay ningún tipo de explicación.

Pasados unos diez minutos, la profesora de apoyo grita “¡A ver los profesores noveles, vengan a ver cómo se hace la nueva ciencia! Todos se dirigen a una de las mesas, en la que había tres alumnos que se ruborizaron y bajaron la cabeza. Estos chicos habían hecho una ‘preparación especial’: tiñeron el palillo con el que tomaron la muestra y lo colocaron en el microscopio”.

El resto de los grupos tenía un gran alboroto, probablemente porque no sabían interpretar las imágenes que veían al microscopio.

Mientras tanto, el profesor titular se dedica a pasar notas de alumnos a las fichas. Al final de la sesión, el profesor titular indica a los alumnos que dibujen todo lo que han observado para que busquen información en los libros (de la estantería del laboratorio) del tipo de células y tejido.

“El incidente del palillo”

 Esta situación que se describe es una de tantas que se pueden presentar en el aula. El volumen de imprevistos con el que se encuentra un profesor a diario es muy grande y raramente se ha preparado al docente para saber reaccionar ante situaciones tan poco previsibles como heterogéneas. El caso presentado puede ser un ejemplo de acontecimientos frecuentes ante los que a los docentes les asalta la duda de cómo se debe actuar.

Para abordar este problema se percibe la necesidad de sistematizar el estudio de situaciones problemáticas de este tipo, para que ante acontecimientos parecidos se disponga de algunas orientaciones de referencia para dirigir la actuación.

Es el intento de organizar el estudio de este tipo de acontecimientos lo que conduce a investigar sobre los incidentes críticos, entendidos como situaciones de especial interés relacionadas con la educación ante las que, en la práctica profesional, se debe tomar postura.

Una cuestión básica en todo este planteamiento es cómo estudiar los incidentes críticos. Para ello, se ha diseñado una metodología de trabajo con profesores en formación que consiste básicamente en:

  • Primeramente, hacer percibir a los profesores la importancia de estos incidentes en el discurrir de la vida escolar, así como mostrar una posible estructura de análisis.
  • En segundo lugar, se les presenta algún caso de incidente crítico analizado exhaustivamente en una ocasión anterior; por ejemplo, el descrito anteriormente como “el incidente del palillo”.
  • Posteriormente se comenta un incidente crítico diferente, en el que ya se explica el contexto y la problemática. Esto permite a los alumnos ponerse en situación.
  • A continuación, se les solicita que relaten algún incidente crítico que recuerden de su vida de estudiantes, o como docentes, para hacer una descripción detallada y exhaustiva, tanto del contexto como del suceso.
  • Seguidamente se seleccionan algunos de los incidentes más interesantes (1-2 por equipo) para que los discutan y propongan las posibles causas y soluciones (tal como se procederá con el incidente crítico presentado).
  • A ello le sigue una preparación, por los diferentes equipos, de la exposición oral de los dos incidentes críticos más significativos.
  • Finalmente se realiza una evaluación cualitativa, de reflexión, de los incidentes críticos expuestos por cada grupo.

De todo este trabajo de análisis de los incidentes críticos, y como consecuencia de las discusiones de la dinámica de grupo, cada persona obtiene unas conclusiones individuales para su acervo personal profesional, pero además se extraen unas conclusiones del grupo de trabajo, que lo caracterizan bastante bien por sus respuestas, ante una serie de cuestiones que, aplicadas al “incidente del palillo”, podrían ser las siguientes:

  • ¿Cómo deben coordinarse los profesores que trabajan simultáneamente en el aula y/o laboratorio? ¿Cuál debe ser el papel de cada uno de ellos?
  • ¿Es adecuada la actuación del profesor titular? ¿Y la de la profesora de apoyo?
  • ¿Cómo deberían relacionarse con los alumnos para apoyarlos en sus conocimientos y a la vez mantener su autoestima?
  • ¿Cómo organizar el laboratorio?
  • ¿Cómo relacionar la teoría y la práctica?
  • ¿Cómo debe hacerse esta práctica, o cualquier otra?
  • La organización y el reparto de tareas en el laboratorio, ¿qué pautas debe seguir?

 En este trabajo se recopila la colección de incidentes críticos que ha proporcionado el estudio de estas situaciones durante sucesivos años de actividad docente en la formación inicial de profesorado de Enseñanza Primaria y Enseñanza Secundaria. Algunos sólo se han llegado a formular como propuestas y otros, los más numerosos, han sido estudiados de forma más amplia.

Como síntesis del estudio sistemático y organizado de los incidentes críticos, se formulan unas conclusiones acerca de la idoneidad de esta estrategia, su bondad, aplicabilidad y repercusión en actividades de formación y perfeccionamiento del profesorado.

En esta línea, se resalta la imposibilidad de ofrecer soluciones únicas a cada incidente debido a la diversidad del profesorado y realidades escolares. Para aclarar posiciones en esta pluralidad de perfiles del profesorado, se ha hecho una interpretación del “incidente crítico del palillo”, desde los modelos didácticos.

Fuente: Grupo Blas Cabrera Felipe

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