Unidades didácticas e investigación en el aula: Un modelo para el trabajo colaborativo entre profesores

En la actualidad estamos asistiendo a un importante proceso de cambio e innovación curricular como es el de la Reforma educativa. Con la misma se pretende cambiar no sólo la estructura y organización del sistema educativo (desaparición de la EGB, del BUP y la FP en favor de la Educación Infantil, la Educación Primaria, la Educación Secundaria, y el Bachillerato Superior), sino también incrementar la calidad del mismo: reducir las tasas de fracaso escolar, adecuar la escuela a las nuevas demandas y necesidades sociales, innovar las metodologías de enseñanza, vincular la educación al entorno, desarrollar todas las dimensiones y ámbitos de la personalidad del alumno, incrementar la autonomía y coordinación del profesorado en el diseño y desarrollo del curriculum, etc.

En estos últimos años y como consecuencia de la Reforma se han desarrollado numerosas acciones desde la Administración educativa (tanto estatal como autonómica) tendentes a esa la mejora de la calidad del sistema educativo. Es decir, se han elaborado nuevos programas educativos, como son los diseños curriculares, se han incrementado el número de actividades y acciones para el perfeccionamiento del profesorado, se han promulgado nuevas leyes y normativas sobre el sistema educativo, se han publicado numerosos materiales de apoyo, se han creado gabinetes y servicios técnicos, etc.

Sin embargo, a pesar del incremento de los esfuerzos legislativos, económicos y humanos realizados por las administraciones educativas, gran parte del profesorado no cree estar preparado para la misma, sigue quejándose de que no han mejorado sus condiciones de trabajo, y lo que es peor, un número importante de profesores no están ilusionados con la propuesta de Reforma. Muchos incluso llegan a afirmar que aunque cambien las estructuras y programas educativos, la práctica de lo que ocurre en los centros y aulas poco se transformará.

Muchos profesores piensan que tienen que trabajar, y permítasenos esta expresión, como “Llaneros Solitarios”, desamparados y haciendo frente a todo ese cúmulo de tareas como son el tener que planificar o programar su área o asignatura, desarrollar la docencia en el aula; evaluar a cada uno de sus alumnos, al proceso de enseñanza y a sí mismo; coordinarse con sus compañeros del mismo nivel educativo y de área; cambiar su metodología de enseñanza; poner al día sus conocimientos sobre las distintas disciplinas científicas y su didáctica especial; reciclar sus conocimientos y por tanto asistir a actividades de perfeccionamiento; asistir y participar en tareas de organización y gestión del colegio; entrevistarse e informar a los padres; realizar tareas de tutorías con los alumnos;… ; y con la Reforma que viene, “aprender” (con todo lo que ello supone) a enseñar nuevos conocimientos con métodos también novedosos; aprender a conocer los Diseños Curriculares, a elaborar el Proyecto Educativo y Curricular del centro, a elaborar materiales curriculares, etc.

Es decir, muchos profesores perciben que la Reforma requiere un excesivo coste personal de tiempo y esfuerzo sin que ello signifique una mejora de las condiciones de trabajo, económicas y profesionales.

Y entre las demandas que perciben que la Reforma les “impone” está la elaboración de unidades didácticas. Más leña la fuego. Entonces . qué hacer?

Este documento pretende, modestamente, ayudar al profesorado a hacer frente a ese cúmulo de exigencias que rodean al complejo proceso de la innovación educativa y el perfeccionamiento docente. Como su título indica, persigue ofrecer al profesorado una clarificación de lo que son las unidades didácticas, los elementos que las configuran, los procesos de trabajo que implican (planificación, desarrollo y evaluación), pero sobre todo pretende dar pautas y orientaciones para que la tarea de elaboración de unidades didácticas se convierta en una ocasión para que los profesores investiguen, reflexionen sobre su propia práctica y a través de este proceso mejoren e innoven su actuación profesional.

Como ocurren con la mayoría de los aprendizajes, ningún profesor puede esperar que con la mera lecura de este documento sabrá elaborar unidades didácticas o plantear proyectos de innovación y mejora de su práctica. Este conocimiento y habilidades sólo se obtiene en la acción, en llevar a cabo experiencias reales de experimentación de nuevas formas de enseñar y reflexionar sobre lo se que hace.

Por esta razón no habría que tener miedo a equivocarse. Los errores son parte consustancial de toda actividad humana, y entre ellas la docente. Ahora bien, los errores tienen potencialidad y sentido pedagógico si se aprende de los mismos y se extraen consecuencias para el futuro. Esta, creo, debiera ser la actitud de todos los profesores que emprendan experiencias de trabajo con los nuevos diseños curriculares y con este modelo de trabajo. Aprender desde la práctica, desde la reflexión y análisis de la misma, emprendiendo proyectos en común con otros compañeros, debatiendo e intercambiando puntos de vista, siendo críticos con cada decisión que se realiza y se lleva a cabo.

Este documento ha sido estructurado en tres partes o capítulos complementarios entre sí. El primero con el título de La reforma educativa y el profesorado: algunas reflexiones iniciales intentan explicitar algunos de los supuestos, premisas y principios de cómo concebimos la renovación e innovación pedagógicas, la profesionalidad de los profesores y su mejora y perfeccionamiento profesional a la luz de lo que es el actual proceso de reforma educativa. Adelantamos que no pretendemos caracterizar qué es la Reforma, cómo se estructura, cuáles son sus metas o los presupuestos psicodidácticos de la misma. Para ello existen otros documentos que ya lo han realizado. En esta primera parte queremos reflexionar sobre lo que puede suponer la Reforma para la mejora del sistema educativo en general y más específicamente las implicaciones que tiene para aquellos profesores comprometidos con la renovación educativa.

Esta primera parte se justifica porque el modelo de elaboración de unidades didácticas que posteriormente se describirá no es un modelo aséptico o neutro respecto a ciertas posiciones ideológicas sobre lo que son los procesos de cambio curricular y el papel del profesorado en los mismos. Esta cobertura ideológica de nuestro modelo creemos que queda explicitada en esta primera parte.

Fuente: Grupo Blas Cabrera Felipe

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